Ghost in the Shell, de Mamoru Oshii

Japón, 1995. Director: Mamoru Oshii. Guión: Kazunori Ito (basado en el manga de Masamune Shirow). Director de animación: Toshihiko Nishikubo. Diseño de personajes: Hiroyuki Okiura. Director artístico: Hiromasa Ogura. Música: Kenji Kawai. Producida por: kodansha en asociación con Banda Visual y Manga Entertaiment.

 

 

En 1991 Shirow Masamune publica “Ghost in the shell“, un cómic (manga como se denomina en Japón y por extensión en Occidente a la historieta japonesa) de una cierta complejidad narrativa proveniente no únicamente de la trama, ya de por sí bastante enmarañada, sino también de la gran cantidad de notas a  pie de página (el propio Masamune recomienda leerlas separadamente de la historia)  que contienen comentarios explicativos de la obra o referencias personales del autor, como su interés por la relación entre tecnología y religión en una sociedad futura, o sus afinidades con autores seminales dentro de la temática cyberpunk, Wiliam Gibson sobre todo.

En 1995 Mamoru Oshii convierte el manga en una película (o “anime” que es como en Occidente se suele denominar la animación procedente de Japón). Oshii toma la obra literaria como punto de partida, pero no la sigue al pie de la letra. Acentúa el tono críptico, dota a los personajes de un carácter más trascendente y, en ocasiones, detiene la historia para mostrarnos una ciudad gigantesca, imaginaria y melancólica donde conviven el pasado y el  futuro, lo real y lo virtual.

El anime tuvo su continuación en una segunda parte: “Ghost in the shell 2: Innocence” (2004). Asímismo se convirtió en serie de televisión: “Ghost in the shell: stand alone complex”.

Por último, un recordatorio. Si a menudo es aconsejable contemplar una obra ligero de prejuicios, este hábito es doblemente recomendable en el caso que nos ocupa dado el conocido desafecto del público adulto respecto al manga y al anime.