Autora: Pilar Ovejero

El 23 de abril se celebra en más de cien países el día del libro. Una fiesta en la que participan editores, libreros, autoridades diversas, bibliotecas y por supuesto,  autores y  lectores.  

Es una fecha significativa. Entre otras efemérides un 23 de abril fallecen (sgún la versión “oficial”) Cervantes,  Shakespeare  y el Inca Garcilaso de la Vega.  La UNESCO  eligió este día para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural (Más información en el portal de la UNESCO) . Nieves Concostrina (periodista de RNE),  en cambio dice que los de la Unesco no dieron ni una: Cervantes fallece un 22 y le entierran un 23, Shakespeare fallece el 23 pero de otro calendario, el juliano, y del Inca Garcilaso se cree que falleció entre el 22 y el 24. El “error” en la interpretación de fechas lo atribuye nada menos que a Victor Hugo.

La celebración del día del libro  tiene sus origenes en España  a principios del siglo XX. La idea original nace en Cataluña y  es de un  valenciano:  Vicente Clavel Andrés  (Más información en: http://www.diadellibro.eu). En Cataluña hay una bonita tradición este día:   enamorados y personas queridas se intercambian una rosa y un libro.

Desde aquí animamos a todos los jovenes, niños y niñas, mayores y personas en general  a que lean y a que visiten las las Bibliotecas. Cómo dice  la mascota de la Biblioteca Central de Cantabria: para aprender hay que leer.  

Autora: Dominique Lomba