Los escritores de divulgación científica insisten mucho en que la ciencia no tiene por qué ser aburrida y difícil. Tampoco los mundos imaginados por la ciencia-ficción tienen que ser serios y poco divertidos. Proponemos en esta entrada una selección de libros  que abordan la ciencia  y ciencia ficción con ironía y humor y cuya lectura puede provocar desde una sonrisa hasta la hilaridad y la carcajada más franca.

 

 

 

Viva la ciencia  es una obra de divulgación en la que Sánchez Ron aporta su capacidad narrativa y divulgativa y Antonio Mingote sus extraordinarios y agudos dibujos logrando una perfecta sincronía en la que texto y dibujo se alían para incitar a los lectores a adentrarse y disfrutar del mundo de la ciencia.

 

 

 

 

  

  

  

  

  
 
 Las vidas de Galileo  es un cómic que nos acerca a la figura de Galileo a través de seis épocas en la historia de la Astronomía. Galileo es el protagonista en cada una de ellas y nos presenta los descubrimientos que cambiaron el mundo.
 

   

 
 

  Por no mencionar al perro es una frenética  novela en la que Connie Willis mezcla la comedia clásica de costumbres con  las convenciones de la novela victoriana y de detectives y la teoría del caos. Un viajero del tiempo decide tomarse un descanso en la Inglaterra de 1888. Lo que debería ser una época tranquila de té a las cinco y partidos de cróquet se convierte en un monumental enredo lleno de situaciones caóticas y desternillantes. La novela de Willis es una historia de amor, paradojas y viajes en el tiempo, una ciencia-ficción moderna que asegura la diversión desde el principio hasta el final sin tregua alguna.

 

   

El universo de al lado de Eduardo Llano plantea un argumento insólito: primero desapareció del mundo Bulgaria y a nadie pareció importarle. Una semana después Paraguay. Hasta que, otra semana más tarde, y ahora sí ante la consternación mundial, la luna dejó de verse. Un disparatado comando de la CIA tiene la misión de recuperar loa países y el satélite. Una novela sorprendente, original y divertida.La muerte también admite un enfoque desenfadado y jovial.  En Un trabajo muy sucio,  de Christopher Moore, el protagonista, Charlie, es reclutado para un trabajo desagradable pero muy necesario: la Muerte. Es un trabajo muy sucio, pero alguien tiene que hacerlo. Como se dice en la portada “recomendaría esta novela a cualquiera que alguna vez tenga que morirse”

  

 

 

 El  recientemente galardonado con el premio Planeta, Eduardo Mendoza, también ha hecho incursiones en la ciencia-ficción.  El último trayecto de Horacio Dos  es una especie de diario de a bordo de un recorrido sideral. El comandante Horacio Dos, como jefe de una estrafalaria expedición, surcará el espacio en condiciones extremadamente precarias junto a unos peculiares pasajeros: delincuentes, mujeres descarriadas y ancianos…disparatados personajes cuya presencia  el narrador califica  “de inapropiada, un punto por encima de inoportuna y uno por debajo de comprometedora”. Una divertidísima fabulación que participa de la ironía, de la parodia y de la picaresca, y en la que la carcajada, ante la extraordinaria inventiva verbal de Mendoza, es imposible de reprimir.

  

 

 

Números pares, impares e idiotas,  de Juan José Millás y Forges  está formado por una serie de cuentos que  narran la vida desconocida de  los números: cómo viven en una oscuridad  terrible y huyen de los matemáticos como de la peste por miedo a ser sumados, restados, multiplicados y divididos.

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Todas las imágenes están tomadas de los libros recomendados.

 
 
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