El naturalista británico Edward O. Wilson, considerado el padre del término biodiversidad, pedía ya en los años 80 que se hiciera un esfuerzo para estudiar los millones de especies que aún permanecen en la oscuridad. Decía que ya estaban muy bien catalogados los mamíferos, las aves, los árboles pero que eran las pequeñas formas de vida, como los humildes nematodos, los ciempiés y las bacterias, las que seguían siendo un misterio. Del  mundo de la biodiversidad que nos rodea, pero que no siempre podemos percibir a simple vista,  tratan algunos libros que os recomendamos en esta entrada.

 

 

Los Cazadores de microbios,   de Paul de Kruif es un ameno, interesante y entretenido libro sobre los microbios, una historia que comienza, en palabras de su autor:  “hace unos doscientos  cincuenta años, un hombre oscuro, llamado Laeeuwnhoek, curioseó por vez primera en el seno de un mundo nuevo y misterioso, poblado por millares de especies diferentes de seres diminutos: algunos de ellos, feroces y capaces de ocasionar la muerte; otros, beneficiosos y útiles, y, en su mayoría, más importantes para la humanidad que cualquier continente o archipiélago.”

 

 

 

Microscopio de Leeuwenhoek

( 7 x 2 cm.)

 

 

 

 

Para Kruif, la caza de microbios ha sido siempre un asunto absurdo e incoherente. El primero que los vio fue un vendedor holandés sin la preparación adecuada (Leeuwenhoek); un químico francés (Pasteur) los puso sobre el tapete e hizo que la gente sintiera por ellos el temor debido; más tarde, un médico rural alemán (Koch) convirtió su caza en algo que ya se aproximaba a una ciencia. Una historia llena de estupideces sorprendentes, magníficas intuiciones y locas paradojas.

 

Para comprobar la veracidad de las visiones de Leeuwenhoek,  la siempre escéptica  Royal Society of Sciences comisionó a Robert Hooke. Este gran cientifico era además un estupendo  artista… un hombre curioso que en el siglo XVII realizó unos dibujos minuciosos y espectaculares de la anatomía de los bichos y las plantas que veía a través de su microscopio y los publicó en el  libro  Micrographia: or Some Physiological Descriptions of Minute Bodies made by Magnifying Glasses  y que está disponible en Internet : (http://archive.nlm.nih.gov/proj/ttp/flash/hooke/hooke.html)

 

portada del libro de Hooke

dibujo del ojo de una mosca según Hooke lo veía en el microscopio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si nuestros ojos pudieran percibir las innumerables partículas que se mueven a nuestro alrededor quedaríamos  profundamente sorprendidos: en la atmósfera terrestre se desplazan cada año más de tres millones de toneladas de polvo que incluye hongos, bacterias, virus y agentes químicos. Isaac Schifter, en el libro La huella invisible   nos explica los peligros cotidianos a los que estamos expuestos a causa de estos polvos pero también la importancia que tienen estas partículas invisibles ya que a ellas  debemos el azul del cielo y de los océanos, los olores y los perfumes.

 
 
 
 

anatomía de un cyborg

En el número de mayo (2011) la  revista Investigación y Ciencia  publica un artículo titulado “Escarabajos Cyborg” en el que se informa de los últimos intentos de la ciencia de construir máquinas voladoras con circuitos electrónicos miniaturizados. Pero como estos insectos consumen una gran cantidad de energía, la solución por ahora sería emplear insectos reales provistos de implantes electrónicos que permitan dirigir su vuelo por control remoto. El ejército está muy interesado en desarrollar robots en miniatura. Serían de utilidad en conflictos bélicos o en la búsqueda de supervivientes tras una catástrofe.

 
 

 La novela de  ciencia ficción también se ha ocupado de los seres pequeños, de la existencia de un mundo que aunque nuestros ojos no puedan observarlo existe y está lleno de vida y de aventuras.  En  El  increíble hombre menguante , su protagonista, Scott Carey, un ciudadano normal y corriente, se percata un buen día de que  su estatura disminuye  de modo progresivo. Tiene que aprender a sobrevivir en un mundo de proporciones gigantescas y peligros inimaginables. Impulsado por un afán de supervivencia, se prepara para ingresar en dimensiones desconocidas… Esta novela se llevó al cine en una película ya considerada un clásico de la ciencia ficción.

 

El prolífico Asimov también imaginó un mundo con seres de diminutas dimensiones. En Viaje alucinante  un eminente sabio, víctima de un intento de asesinato, yace en estado comatoso a causa de un coágulo cerebral. En su mente lleva un secreto de extraordinaria importancia para la supervivencia del mundo libre. Una operación significaría su muerte. Entonces, un grupo de sabios resuelve miniaturizar a un equipo de médicos y técnicos, con todos sus aparatos, e inyectarlo en el sistema circulatorio del enfermo…Como en el caso anterior es más conocida la versión cinematográfica que la propia novela.

 

En la continuación de la anterior novela,  Viaje Alucinante II,  el célebre científico ruso Shapirov, que celebró el ultrasecreto proyecto de miniaturización soviético, yace en coma profundo. Los componentes de la misión norteamericana, junto con un equipo de científicos soviéticos, deben ser miniaturizados hasta un tamaño molecular y viajar en un submarino hacia el agonizante cerebro de Shapirov, a fin de rescatar los secretos allí guardados.

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